lunes, 27 de agosto de 2012

El cerebro: el gran invento natural




El cerebro, junto al corazón, es quizá el órgano más importante, complejo y delicado del cuerpo humano. Debido a su importancia y relevancia en la vida útil del cuerpo humano y en todo lo que esto implica (relaciones sociales, variables culturales, ideologías políticas, etc.) ha sido objeto de estudio desde tiempos de antaño y por un número interminable de científicos interesados en su funcionamiento, enfermedades y virtudes.
Inicialmente, se interpretaba el cerebro como una máquina rígida que nacía con nosotros con un mapa neuronal que no podía ser sometido a cambios o alteración alguna después de la niñez. Según estas viejas teorías, el mapa cerebral, después de la infancia, dejaba de ser maleable y no existía factor alguno que pudiera cambiar nuestras posturas, puntos de vista e ideas. Postulados que con el tiempo fueron deleznándose entre nuevos estudios científicos que demostraron lo erróneo de estas teorías.
En el capítulo “Los caminos vitales” (Carr, 2012), hacen una explicación de este cambio de paradigma y empiezan hablando de la influencía que tuvo una máquina de escribir en el pensamiento de Nietzche y cómo sus redes cerebrales se volvieron hacía la influencía del aparato tecnológico que innovaba en ese entonces y lograron transformar su forma de escribir en modos más rígidos y serios de expresión.
Lo que esto demuestra es que las teorías de la red rígida mental estaban en un error: los mapas cerebrales se van configurando de acuerdo a las experiencias, ideas aprendidas y otras condiciones cambiantes; “es la manera en que nos adaptamos a las condiciones cambiantes, la forma en que aprendemos nuevos datos y la forma en que desarrollamos nuevas habilidades” (Carr, 2012). Esta frase es la fiel muestra de que nuestras formas de actuar, pensar y percibir las cosas no se determinan únicamente de las experiencias de la niñez y a pesar que esas nuevas y constantes reorganizaciones cerebrales, en cuanto a sus mapas y caminos vitales, se van disminuyendo con el paso de los años y sus estragos biológicos en el cuerpo humano, jamás terminan de existir mientras el cuerpo esté vivo.
Para llegar a estas conclusiones, los científicos que demostraron estos mapas maleables, encabezados por Michael Merzenich, experimentaron en personas y animales. Este primer científico experimentó con un grupo de monos; primero, logró con electrodos conectar el cerebro a una máquina que leía su actividad; luego, estimuló la mano de algunos primates y la máquina detectaba los movimientos químicos entre las neuronas que cubrían esta zona sensible del cerebro; después, hizo ciertas incisiones en las manos de los simios, seccionando sus nervios y se dio cuenta que con el tiempo se iban regenerando y con ellos, el mapa mental iba recomponiéndose hasta que quedara igual a como estaba antes del corte; por último, notó que los simios recuperaban su sensibilidad a medida que el nervio cortado se iba regenerando al tiempo que el camino neuronal se reestablecía.
Pero esta teoría tan bien demostrada tiene su contraparte: estos mapas mentales que vamos haciendo y que simulan un río abriéndose paso entre la tierra y que siempre van a querer que sus aguas recorran el mismo camino. Esto es, que la creación de estos caminos vitales son parte de las patologías y vicios que vuelven hábitos las cosas y luego el desprendimiento de estas actividades, sean nocivas o benéficas, sea complicado para el gran órgano, “el cerebro tiene la capacidad de reprogramarse sobre la marcha, alterando la forma en que funciona” (Carr, 2012).
Para finalizar, quisiera anotar que me parece importante, como comunicador, saber y tener conocimiento de cómo el cerebro humano procesa lo que recibe porque es bastante útil para nosotros que tenemos en nuestras manos el poder más importante y pesado de la tierra: la información. También, podemos relacionar este proceso natural y empírico (racionalismo y empirismo, dos corrientes que se complementan en la sinapsis) con la influencía que ha tenido en las nuevas generaciones la Sociedad de la información, con su innovación tecnológica que ha logrado cambiar las formas en las que actuamos, estudiamos e interactuamos con la gran aldea global que habitamos y a la que día a día nos vamos adentrando y contribuyendo.

Bibliografía.

Carr, N. (2012). ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes? Bogotá D.C: Taurus.

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